Lee Jong Wook, director
general de la OMS, el pasado noviembre.
(AFP)
ampliar
La Organización Mundial de la Salud (OMS), la agencia de la ONU
encargada de la lucha contra el tabaco, dio ayer un drástico y polémico
paso. El organismo internacional no contratará a ningún fumador, aunque lo
sea sólo en el ámbito privado. Y si la institución descubre que un nuevo
empleado fuma, tomará medidas disciplinarias. La organización sostiene que
ha tomado esta decisión por "imperativos de credibilidad e imagen" en el
combate contra el tabaco. La nueva regulación no será aplicada
retrospectivamente a los empleados ya contratados, que serán alentados a
dejar el tabaco y a seguir tratamientos. Numerosas voces en Suiza han
criticado ya lo que se califica de "nueva cumbre del delirio de lo
políticamente correcto".
La vida de los fumadores será aún un poco más difícil desde ayer. Las
autoridades del organismo sanitario anunciaron que no contratarán "nuevo
personal que sea fumador". La medida fue comunicada a los trabajadores de
la OMS mediante una circular interna a la que EL PAÍS ha tenido acceso.
Tiene efecto inmediato y se aplicará en las seis oficinas regionales y 147
oficinas nacionales que la OMS tiene en el mundo, entre ellas España.
A partir de ahora, los anuncios de puestos de trabajo vacantes dejarán
claro que "la OMS es un espacio no fumador" y que "la OMS no contrata
consumidores de tabaco bajo ninguna circunstancia". Según los criterios de
la OMS, un usuario del tabaco es "una persona que fuma diaria,
ocasionalmente o alguien que consume productos derivados del tabaco por
aspiración o masticación" (Artículo 1 de la Convención para el Control del
Tabaquismo).
Los candidatos a un puesto de trabajo en el organismo serán
interrogados sobre sus hábitos en materia de tabaco. "Si afirman ser
fumadores, la política de la OMS es preguntarles si, en caso de ser
contratados, dejarían el hábito. Si la respuesta es negativa, sus
solicitudes simplemente no serán tomadas en cuenta", dijo ayer a este
periódico Christine McNab, encargada de comunicaciones de la oficina del
Director General de la OMS.
La OMS no realizará exámenes de sangre a los nuevos candidatos, dado
que la nueva política antitabaco estará "basada en la confianza". Si un
nuevo empleado es descubierto fumando, incluso fuera de su lugar de
trabajo, podrá decirse que "la relación de confianza entre empleado y
empleador se ha roto, lo cual acarreará medidas", aclara McNab. Según la
funcionaria "la mentira implica que el candidato ha dado una imagen falsa
de sí mismo, equivalente a haber mentido sobre sus calificaciones o
títulos académicos".
Éste es uno de los aspectos más polémicos, que ha llevado al abogado
ginebrino Charles Poncet a hablar de "una manifestación cumbre del delirio
imperante de la corrección política". Poncet se pregunta si "realmente
queremos vivir en un mundo donde el más mínimo comportamiento
supuestamente desviado será castigado". Según McNab, que rechaza la
acusación de corrección política, "la medida va en relación a la
credibilidad de la organización en su lucha contra el tabaquismo". La
funcionaria agrega que "se trata de desnormalizar el consumo de tabaco, ya
que es la causa de mortalidad número uno en el mundo". El consumo de
tabaco "mata a cinco millones de personas al año, lo que equivale a una
persona cada siete segundos", según la OMS.
La medida no se aplica retroactivamente a los 8.000 empleados de la OMS
en activo, de los que 2.400 trabajan en Ginebra. La OMS prevé ayuda médica
e incluso financiera para costear los productos de sustitución. El
comunicado llega a precisar que "si un empleado actual fumador abandona la
OMS y vuelve más tarde, no será recontratado si no renuncia al
hábito".
En tanto que organismo internacional, la OMS no está sujeta a la ley
suiza. Pero los analistas consideran que aunque lo estuviera no puede
decirse que ésta sea una medida discriminatoria, dado que en el ámbito de
la empresa privada ocurre muy a menudo que un empleado no fumador sea
preferido a un fumador. Una de las razones esgrimidas para justificar esto
es "la sospecha de baja productividad de las personas que salen al pasillo
o a la calle para fumar".
"Margina y excluye"
Según la ley helvética, en la medida no habría discriminación, porque
no se basa en características raciales, sexuales o religiosas. Pero
numerosos observadores, entre ellos varios médicos, se han declarado
"horrorizados" por entender que "margina a personas que sufren de una
dependencia, incluso siendo perfectamente capaces de cumplir con los
objetivos de la empresa". Según el doctor suizo especializado en la lucha
antitabaco Jean-Charles Rielle, "es un caso flagrante de exclusión social"
y una "violación grave del espacio privado del ser humano". Otros
comentaristas creen que "se empieza así y se termina preguntando a la
gente si bebe un whisky después de hacer el amor". Rielle considera que
"entramos en una vía peligrosa en la que sabemos dónde comenzamos pero no
dónde vamos a parar".
Empresas como Novartis alientan a sus empleados a dejar de fumar y
sufragan los gastos de la terapia hasta dos años. Otras empresas
reembolsan la mitad del coste de medicinas del tratamiento. La medida de
la OMS se suma a la prohibición de fumar en todos los trenes suizos a
partir del próximo día 1.